REESTRUCTURACIONES: CONCURSO JUDICIAL
Por desgracia, en ocasiones las empresas se encuentran en una situación de falta de liquidez y tienen dificultades para hacer frente a sus pagos con proveedores y acreedores, sean ordinarios o privilegiados.
En tal caso, a instancias de la propia empresa deudora puede resultar conveniente la declaración judicial de concurso de acreedores, pudiendo esperar una quita y/o espera en el pago de sus deudas. No menor interés presenta la posibilidad de retrasar los procesos de ejecución hipotecaria que los acreedores pudieran instar o hubieran ya puesto en marcha.
La decisión de solicitar voluntariamente la situación legal de concurso presenta una notable complejidad, de modo que sólo debe adoptarse tras un examen minucioso de la situación de la empresa en la fecha de la solicitud, la revisión de las operaciones realizadas durante los dos años anteriores y una previsión de actuaciones y evolución durante los siguientes años.
Si tras el análisis de las circunstancias concurrentes, la empresa decide recurrir al concurso, va a resultar clave encontrar un profesional con conocimientos y experiencia en esta materia, que asesore a la empresa a lo largo del complejo y prolongado proceso judicial, con el objeto de obtener finalmente la continuidad de la compañía, así como una mejora en la situación de sus deudas.